Mostrando entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

Parir en Cáceres

"Me he animado a escribir esta carta por dos motivos. El primero para agradecer la buena labor del paritorio del Hospital San Pedro de Alcántara. Mi parto es un claro ejemple de que el PLAN DE PARTO EXTREMEÑO se está llevando a cabo. Mi matrona Claudia me hizo saber en todo momento que el parto era mío, que yo era la protagonista, la que decidía cómo parir, el respeto fue absoluto, sin presiones, sin prisas, se limitó a acompañarme, a aconsejarme posturas para dilatar, a darme fuerzas cuando creí que no las tenía para seguir adelante con mi parto natural, dándome la confianza que empezaba yo a perder. Y cuando el parto claramente se paró, me hizo ver que la oxitocina era necesaria para evitar la cesárea, no como una rutina médica de protocolo. Desde el principio me propició un ambiente oscuro, silencioso, con música de fondo que ayudaba a mi respiración y trabajo de parto. En ese cuarto estábamos solos mi compañero y yo, y ella me visitaba esporádicamente para no interferir. Es cierto que no todos los profesionales tendrán la misma sensibilidad, pero hay que animarlos a que ese sea el camino a seguir. Tengo amigas que no han tenido mi misma suerte, que se les ha hablado como a unas niñas y no como las mujeres que son, que se les ha metido prisa, que no se han respetado sus altibajos emocionales casi inevitables en ese momento tan intenso que es parir, y que han tenido unos partos altamente instrumentalizados.


El segundo motivo es hacer ver la necesidad de que en la planta de recien nacidos, las enfermeras contratadas sean matronas. Nuestro hospital está trabajando para conseguir la IHAN, y solo las matronas tienen la formación necesaria para ayudar en esos primeros pasos no siempre fáciles de la lactancia. Los consejos (no pedidos) de sabiduría popular de cualquier persona que pasa por allí, sea su puesto profesional el que sea, no ayudan en absoluto, por muy buenas intenciones que se tengan. Yo tenía mucha información previa para desoírlos, y sobre todo tenía una grupo de lactancia al completo ayudándome en mi caso particularmente complicado ( gracias AMARYI, en particular a Mamen y a Reme)".


Firmado: María Pajares Castro

sábado, 16 de octubre de 2010

¿Cómo reclamar que después de 2 años de mi no-parto sigo llorando al recordarlo?

        Ésta es la pregunta que hice ayer en una reunión en la Casa de la Mujer con las asociaciones de madres, personal de los diferentes hospitales de la provincia, matronas y demás y la persona a la que se la hice se calló. No supo responderme. Y todo porque dijeron (ante nuestras quejas expresadas) que no tenían constancia que estuvieran haciéndolo tan mal en los paritorios de la comunidad cuando no había quejas ni reclamaciones ni denuncias por escrito tan numerosas como estábamos dando a entender aunque sí eran conscientes que había que modificar el protocolo de atención a la embarazada cuando el parto es normal porque el que usan actualmente está obsoleto.

       Y vuelvo a lanzar mi pregunta: ¿Cómo reclamar que después de 2 años de mi no-parto sigo llorando al recordarlo? Voy ahora, después de tanto tiempo que es cuando más me estoy dando cuenta del daño que me hicieron y pongo una reclamación. Si valiera de algo, desde éste blog haría un llamamiento a todas las mujeres que han parido en hospitales extremeños y que, después de “x” tiempo se han dado cuenta que los malestares, los dolores en ocasiones, la pena que nos embarga, la falta de confianza en el SES, el terror en ocasiones cuando vamos al ginecólogo y demás son a consecuencia del “maltrato” sufrido el día que tenía que haber sido el más importante de sus vidas y, por supuesto, de sus bebés. ¿Y todo por qué? Porque tuvimos mala suerte y porque nosotras somos bobas y no tenemos los conocimientos médicos suficientes para saber si todas las cosas que nos hicieron estaban justificadas medicamente.

         En Amaryi no estamos en contra ni de matronas ni de ginecólogos ni tenemos ningún plan de boicot ni de guerra ni nada parecido, simplemente queremos que cada uno ocupe su lugar a la hora de atender un parto. Sólo eso. Que las matronas tomen el mando y hagan su labor de atención al parto normal sin las presiones de los “jefes de servicio” o como se llame, que acompañen a la mujer en ésa fase de tan importante de su vida, que nos den confianza, que no estén con las amenazas de por-tu-bien-y-por-el-del-bebé en la boca todo el tiempo, que nos den toda la información REAL y necesaria antes de ése momento para que sepamos reaccionar ante cualquier contratiempo, que sean matronas. Y que los ginecólogos estén dispuestos cuando las matronas los necesiten o cuando haya algo importante o que se salga de la normalidad para intervenir.

        Así que, por favor, igual que vosotros no sois el enemigo, nosotras tampoco. TENERNOS EN CUENTA. Si en verdad os preocupa “nuestro bienestar y el de nuestros hijos” porque “somos vuestra responsabilidad”, escuchadnos, no nos deis de lado. No os de miedo pedir perdón si os equivocáis porque solo con pedirlo ya estáis cambiando la historia.

        Espero que la reunión de ayer sea en verdad tan solo el comienzo y que juntos podamos avanzar y hacer de los hospitales extremeños sean dignos de orgullo y que, en lugar de que las madres de aquí tengan que viajar para dar a luz con unas garantías de respeto y confianza mutua (en ocasiones hasta más de 700 km), sean las madres de otros lugares las que vengan aquí porque van a encontrar lo que necesitan.

María Jesús

miércoles, 21 de abril de 2010

Palabras de Chantal Piquero (matrona) - La continuidad natural

Hace unas semanas fui invitada a dar una charla dirigida a embarazadas sobre portabebés en un CAP de Plasencia. Una amiga (mía y del porteo) había hablado de mí, en relación a la difusión del uso de los portabebés, a la matrona del centro.
Chantal Piquero, que así se llama esta matrona, estuvo viviendo en Francia en los años 80 y coincidió con Michel Odent y Leboyer en el hospital de Pithivier.
En esta época y este hospital fue donde se gestaron las teorías que devolvían el protagonismo del parto, y los conocimientos sobre su transcurso, a la madre y a la comadrona.
No es de extrañar que Chantal considere imprescindible una continuidad natural y fluida del útero a los brazos de la madre.
Quiero compartir con vosotros la introducción que preparó para la charla, unas palabras claras y hermosas pero que además, para mí, representan la esperanza de encontrar profesionales con una visión más respetuosa del embarazo, parto y crianza. Sobre todo en un lugar como Extremadura, en el que, sinceramente, tenemos un largo camino que recorrer.

"Nosotras las mujeres, tenemos que recuperar nuestra sabiduría, nuestros cuerpos. No procede hablar ahora de por qué se nos ha arrebatado nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, pero creo que poco a poco conseguiremos vivir más plenamente nuestra feminidad. El otro día hablando con un amigo de todo esto me dijo que lo mío era utopía y que es muy difícil que ese mundo del que hablo pueda existir algún día. Sinceramente, no lo creo, pienso que es posible, sólo necesitamos abrir nuestros corazones y seguir lo que sentimos, lo que nos dice nuestro ser interior, esa parte de nosotros mismos que hemos dejado de escuchar pero que contiene toda la sabiduría de la especie aprendida a lo largo de millones de años. Es fácil comprobar alguna situación en la que podemos conectarnos con nuestra intuición. Por ejemplo la situación de las mamás y papás que están desesperados al oír a su bebé llorar. Les pregunto qué es lo que les gustaría hacer en esos momentos. Todos me contestan que coger en brazos a su bebé. Es casi imposible aguantar el llanto de un bebé. Los padres que suelen dejar llorar a su bebé lo hacen porque es lo que se les ha dicho, no porque ellos lo sientan. Todas las madres y padres necesitan coger en brazos a su bebé. Es algo que llevamos en nosotros, es un conocimiento de millones de años. El no hacerlo va en contra de la especie y probablemente de la felicidad. Os voy a contar una historia, tal vez algo utópica para nuestro mundo de hoy pero que sí sabemos que ha existido y que podría volver a ser de nuevo. Imaginemos un mundo donde no existiera ni el poder, ni la manipulación, un mundo en el que, de nuevo el ser humano, gracias a sus capacidades intuitivas, instintivas, innatas, sabría lo que es bueno para él. Un mundo en el que nuestra inteligencia estaría para ayudarnos a crecer y a ser felices.
Imaginemos una mujer que sería consciente de que en el interior de su vientre tiene un útero, yo diría que vivo. Ella puede sentir, en el momento de sus orgasmos, como una oleada de placer se expande por todo su útero. Es como si tuviera un segundo corazón que se contrae y se expande en el interior de su vientre. En esos momentos de orgasmo, ella fabrica una hormona, la oxitocina, que llamaremos la hormona del amor.
Esta mujer decide con su pareja tener un bebé.
Durante el tiempo que dura su embarazo, no tiene ningún miedo. Siente cómo su bebé crece en su útero sensible, lleno de agua. Hay armonía entre bebé y mamá, mucha complicidad.
Llega el momento de nacer, los dos deciden el momento. Ella, de forma voluntaria, empieza a fabricar la hormona del parto, la oxitocina, que es la hormona del placer, del amor. Ésta provoca las contracciones. Unas contracciones que tanto ella como su bebé perciben suaves y amorosas. El viaje hacia el exterior ha comenzado sin prisas. El viaje termina sin miedo, sin dolor, sin llanto, puede que hasta con placer, pues la oxitocina sigue estando presente. Bebé llega a este nuevo mundo bañado en los flujos de su madre, el cuerpo relajado, confiado, algo vulnerable. Sintiendo el calor de otro cuerpo vivo, el de su mamá, se tranquiliza. El tiempo se ha detenido.
Poco a poco lo vemos reptar, gracias a esa memoria de cuando éramos reptiles, hasta encontrar el pezón y empieza a mamar. La simbiosis sigue, todo es perfecto, todo es mágico, es la vida misma.
La vida de un nuevo ser humano es altamente preciosa, por eso debemos respetarla en todos los momentos. Para mí, este taller es la continuidad de esta historia que algunos pueden considerar utópica.
Le dejo la palabra a Vega, gracias."

Muchas gracias por tus palabras, Chantal y gracias a Vega por compartirlas.
Amaryi